Visitar el Museo del Louvre con niños.
Todo lo que necesitas saber antes y durante la visita.
El museo del Louvre es el más visitado del mundo y en sus tres alas, que están conectadas entre sí, se exhiben 35.000 obras de arte entre pinturas, esculturas y objetos de diferentes épocas y culturas.
Sin duda, es uno de los lugares imprescindibles en París, y estoy convencida de que también merece la pena visitarlo con niños. Aunque, si te estás preguntando si será buena idea hacerlo con tus hijos, sigue leyendo.
PRECIOS Y HORARIOS:
La entrada al museo del Louvre es gratuita para menores de 18 años y, en caso de ser residentes del Espacio Económico Europeo, también lo es para los menores de 26 años.
Independientemente de tu edad, podrás acceder gratis el primer viernes del mes a partir de las 18h (excepto en julio y agosto) hasta las 22h y el 14 de julio, que es la Fiesta Nacional de Francia. Imagino que en estos momentos la afluencia de visitantes será mucho mayor.
El Louvre abre todos los días de la semana excepto los martes. Los únicos festivos que cierra (además de los que caen en martes) son el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. El horario es:
- Lunes, jueves, sábados y domingos de 9h a 18h.
- Miércoles y viernes de 9h a 21h.

ACCESO AL MUSEO:
La entrada principal y la más popular es la icónica Pirámide de vidrio que está en el centro del patio del palacio, por lo que allí se forman filas de turistas casi interminables.
Sin embargo, también se puede acceder por la Galerie du Carrousel (Rue de Rivoli, 99) y por la Porte des Lions (Quai François Mitterrand), que suelen estar mucho menos concurridas. En caso de que tengas una reserva de grupo (más de 6 personas) o un pase especial, debes dirigirte al Passage Richelieu.

La entrada es válida para el día y la franja horaria que hayas seleccionado al hacer la compra por internet y es de un solo uso. Además, una vez hecha la reserva no es posible modificarla.
Es recomendable llegar con algo de antelación respecto a tu hora de visita y, una vez dentro, dirígite a la consigna y deshazte de todo lo que no vas a necesitar (abrigos, mochilas, paraguas…). Este es uno de los mejores consejos para visitar museos con niños cuando viajas en invierno.
La zona de consigna es muy grande, con varios pasillos y un montón de taquillas, y su uso es gratuito. Para que no se te olvide dónde has guardado tus cosas, haz una foto del número y anota la contraseña.

Si viajas con sillita de bebé debes saber que en el museo hay ascensores y rampas que facilitan el recorrido con ellas, pero si es grandota lo mejor es dejarla en la consigna y pedir lo que necesites en el mostrador de «Assistance» (planta -2).
Está justo debajo de la Pirámide y allí puedes solicitar material como mochilas portabebés, sillas de ruedas, sillitas plegables… a cambio de dejar un DNI como depósito. También encontrarás planos del museo en diferentes idiomas, algo imprescindible para orientarte y llegar donde quieres ir sin dar rodeos.
CONSEJOS:
-Antes de ir: Investiga un poco sobre la historia del museo, que fue palacio y fortaleza en la Edad Media. Seguro que una buena anécdota sobre un cuadro o algún dato curioso sobre la vida de algún artista despertará el interés de peques y mayores.
-Ahorra tiempo: Compra las entradas anticipadamente y evita acceder por la Pirámide, que es la puerta más concurrida. Ya te harás fotos con ella cuando salgas.
-Duración de la visita: 2 ó 3 horas en el Louvre con niños pequeños (o medio día si son mayores) es suficiente para ver algunas de las obras más famosas de la historia. Alargar la visita cuando están cansados, aburridos y/o hambrientos puede convertir los últimos minutos en un infierno; Recuerda que, como dijo Napoleón, una retirada a tiempo es una victoria.

-Selecciona: Decide qué te interesa ver, localiza las salas e intenta seguir un orden para no dar pasos de más y sentirte como pollo sin cabeza subiendo y bajando escaleras.
-Planifica el momento: La afluencia de visitantes es mucho menor a primeras horas de la mañana o a final de la tarde. Por el contrario, es mayor los fines de semana y los días de lluvia.
-Niños y multitudes. Si tus hijos son algo despistados o muy movidos, no los pierdas de vista en la sala 711 del ala Denon. La razón: las multitudes que se congregan frente a la vitrina climatizada que protege «La Gioconda», el archifamoso cuadro de Leonardo da Vinci.

-Calzado cómodo: Esto es importante porque vas a andar más de lo que imaginas. Ten en cuenta que el museo del Louvre es muy, muy grande y las distancias entre las obras que quieres ver pueden ser considerables.
-Tómate un descanso: En muchas salas hay asientos para descansar un rato y admirar las obras cómodamente. Además, en la planta baja del ala Richelieu hay una sala de lactancia con equipamiento para calentar biberones o potitos.
-Salir del museo: Cuando decidas marcharte es probable que te cueste un rato llegar hasta la salida, sobre todo si tienes que pasar por consigna a recoger tus cosas. Así que, antes de reservar entradas para ver otros monumentos en el mismo día, calcula un poco los tiempos para asegurarte de que llegarás.

