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Bouquinistes Sena-PostalesparaMamá

En el corazón de París, los paseos por el Sena son más bohemios gracias a los buquinistas (en francés bouquinistes) que continúan una tradición surgida en el siglo XVI.

Por aquel entonces, vendedores ambulantes de libros, impresos y almanaques (imagino que no deportivos 😉) hacían sus negocios cerca del Pont Neuf y de la Sainte Chapelle. Su actividad fue prohibida durante décadas, principalmente por ser competencia de las librerías tradicionales. Sin embargo, no desaparecieron, y la mejora de los muelles del Sena en tiempos de Napoleón Bonaparte provocó que su número aumentara, hasta que finalmente se les permitió ocupar puestos fijos en 1859.

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¿SABÍAS QUE…? El término bouquiniste deriva de la palabra flamenca «boeckjn«, que hace referencia a un libro pequeño. En París se conoce así a los vendedores de libros usados que tienen sus puestos en las orillas del Sena.

Se calcula que actualmente hay unos 900 puestos gestionados por 240 buquinistas instalados entre el Pont de Marie y el Quai du Louvre (en la orilla derecha), y el Quai de la Tournelle y el de Voltaire (en la izquierda). Juntos conforman la librería al aire libre más grande del mundo, pues su extensión a lo largo del Sena es de más de 3 kilómetros.

En sus reconocibles «cajas» de metal, que tienen medidas estándar y un color verde muy característico, venden libros de segunda mano, ediciones raras, postales, carteles antiguos, revistas, grabados, sellos, láminas… Así que las orillas del río son uno de los mejores lugares de París para que lectores, paseantes y buscadores de tesoros pierdan la noción del tiempo.

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HORARIO: Los bouquinistes abren de día y cierran al anochecer sin seguir un horario fijo, pues cada librero decide el suyo. La mayoría trabajan de lunes a domingo aunque puede haber puestos cerrados en días lluviosos o especialmente fríos.

Los bouquinistes ya han cumplido 475 años de historia pero, además de adaptarse a cambios económicos y sociales, han tenido que superar otros retos. Por ejemplo, se opusieron al traslado de sus centenarias «cajas» a otra ubicación con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2024. Gracias al apoyo del sector cultural y a la presión popular, los libreros del Sena consiguieron quedarse en su emplazamiento habitual. Además, Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa, intercedió a su favor y elogió su labor diciendo que son «patrimonio vivo de la capital».

Y tiene toda la razón, porque cualquiera que se haya detenido a hojear (u ojear) un libro de segunda mano junto al Sena comprende que París sería menos París sin ellos.

¿SABÍAS QUE…? Las orillas del Sena en París y los bouquinistes fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992.

Hay muchas maneras de viajar, y si conocer la mía sirve para animarte a descubrir el mundo con tus hij@s, me daré por satisfecha. ¡Gracias por leer Postales para Mamá y por compartir en las redes!

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