Otro elemento que prácticamente ha desaparecido de Montmartre en los últimos dos siglos son los molinos de viento. Si quieres ver uno tienes que acercarte al Moulin de la Galette (Rue Lepic), que está sobre un restaurante y fue sala de fiestas durante la Belle Époque. Aunque nunca ha molido grano, el Moulin Rouge (Boulevard de Clichy) fue fundado en 1889 por un francés y un español. Su fachada roja y sus luces fueron un símbolo de la vida nocturna durante la Belle Époque y es uno de los locales más famosos de París.
Evidentemente, este cabaret no es apto para niños ni para viajeros con presupuestos muy ajustados, pero hay alternativas para todos los públicos. Por ejemplo, tomar algo en el Café de Deux Moulins (Rue Lepic), que aparece en la película «Amélie», o en Le Consulat (Rue Norvins), que era frecuentado por pintores como Van Gogh o Monet.
Montmartre debe su fama de barrio bohemio a los artistas que se instalaron aquí a finales del siglo XIX y principios del XX, y hoy en día sigue conservando ese espíritu.
No hay duda de que la Place du Tertre es el epicentro del movimiento artístico, pues es donde se instalan diariamente los pintores y caricaturistas, pero el barrio está lleno de galerías de arte donde puedes encontrar grabados, fotografías, láminas, postales, cuadros, litografías…
Para descubrir cómo era la vida de los artistas en el siglo XIX, tienes que visitar el Museo de Montmartre (Rue Cortot) y los jardines de Renoir. Además de la exposición permanente, que incluye cuadros de Suzanne Valadon, Utter, Renoir, Utrillo… se organizan muestras temporales y la entrada es gratuita para menores de diez años.
Otro lugar curioso es el Cimetière du Nord o de Montmartre (Avenue Rachel). Aquí están enterradas personalidades del mundo de la cultura como Degas, Stendhal, Alejandro Dumas hijo, Dalida (famosa cantante que tiene un busto en la Rue L’Abreuvoir), Berlioz, Foucault (el del péndulo), Zola, Truffaut… Este cementerio tiene dos siglos de historia y cuenta con tumbas monumentales rodeadas por más de 800 árboles de 38 especies diferentes.
Si ya estás pensando qué comprar en Montmartre además de una obra de arte, te recomiendo pasar por la Biscuiterie de Montmartre (Rue Norvins, 16).
Allí venden unas cajitas de latón con macarons, sablés, madeleines y diferentes tipos de galletas que puedes combinar como quieras. Todo tiene una pinta estupenda, así que es difícil elegir, pero te puedo asegurar que sus macarons son deliciosos, y aunque no tardarán en desaparecer, la caja durará para siempre.
Como resumen de este paseo por Montmartre, te dejo mi checklist con los lugares que considero imprescindibles. Espero que te sirva para organizar tu próxima visita al Distrito XVIII.