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Trasmoz

Entre todos los pueblos que rodean el Moncayo hay uno cuya historia supera cualquier leyenda que se pueda contar una noche sin luna.

Ese pueblo es Trasmoz, que continúa estando excomulgado y oficialmente maldito desde el siglo XVI, y las brujas están muy presentes en la vida de sus habitantes. Sin embargo, lejos de ser un estigma, ponen en valor su peculiar historia con eventos como La luz de las Ánimas (cancelada todavía por la pandemia) o la Feria de Brujería.

Y aunque de día todo asusta menos, Trasmoz sigue siendo uno de los destinos favoritos para despedir octubre.

SITUACIÓN

Trasmoz es un pueblo de la provincia de Zaragoza que pertenece a la comarca de Tarazona y el Moncayo. De hecho, parte de su término municipal está ocupado por el Parque Natural del Moncayo y apenas 15km lo separan de Tarazona.

Llegando al municipio desde Vera del Moncayo tendrás unas vistas estupendas del castillo con el caserío a sus pies y el macizo del Moncayo como telón de fondo. Y justo antes de entrar en Trasmoz, encontrarás una zona de parking que es el mejor punto de partida para iniciar esta visita.

QUÉ VER

No hay duda de que Trasmoz es un pueblo único en España y al pasear por sus calles te das cuenta de que su leyenda negra no es lo único que atrae al turismo.

Para empezar, Valeriano y Gustavo Adolfo, más conocidos como los hermanos Bécquer, visitaron el pueblo y hay una ruta que recuerda sus paseos. El recorrido que conduce a Trasmoz comienza en la Cruz Negra del Monasterio de Veruela, pasa junto al yacimiento de La Oruña y termina en el municipio de Litago.

En Trasmoz podrás leer fragmentos de las Cartas del poeta y encontrarás paneles informativos con grabados de Valeriano.

Gustavo Adolfo Bécquer dedicó  tres cartas de su obra “Desde mi celda” a Trasmoz y en una de ellas recogió la historia de la Tía Casca.

En Trasmoz hay un castillo que ya existía en el siglo XII y cuyos muros siguen desafiando al paso del tiempo. Se cuenta que en su interior se celebraban aquelarres y hoy en día alberga el Museo de la Brujería.

En el momento de nuestra visita estaba cerrado debido a la pandemia, así que nos quedamos con las ganas de verlo pero dimos un agradable paseo para rodearlo.

Cuenta la leyenda que el castillo de Trasmoz se construyó en una noche gracias los espíritus de las aguas, la tierra, los aires y el fuego.

En Trasmoz hay brujas. Sí, sí, como lo oyes.

Están las Brujas del Año, mujeres con una especial vinculación con el pueblo cuyos nombres escritos en cerámica de Muel pasarán a la historia.

Hay brujas decorando las fachadas y las chimeneas, alegrando las paredes y esculpidas en forja. También hay muérdago colgado sobre algunas puertas, una planta parásita que podrás ver paseando por los alrededores.

Y, cómo no, gatos de mirada vigilante tumbados al sol.

La «bruja» más famosa de Trasmoz es Joaquina Bona Sánchez (1813-1860), conocida como la Tía Casca. No puedes irte del pueblo sin conocer su historia y ver la callejuela que lleva su nombre.

Detrás del pequeño cementerio de Trasmoz encontrarás el Mirador de los Olivos o de la Tía Casca. Aquí terminó de forma trágica la vida de esta mujer, representada por una curiosa escultura, y tendrás unas vistas incomparables del Moncayo.

Justo al lado hay un pequeño merendero rodeado de árboles y enfrente tienes la subida hacia el castillo.

En este punto arranca el antiguo camino que lleva de Trasmoz a Litago.

Después de sentarte un ratito a disfrutar del paisaje, otro paseo por el pueblo servirá para que encuentres referencias literarias más actuales. Seguro que encuentras detalles que te han pasado desapercibidos la primera vez que has pasado por esas calles.

Por ejemplo, un fragmento de «Alerta Bécquer», escrito por Miguel Mena, una escultura dedicada a la poesía y alguna que otra rima adornando las fachadas.

Fíjate también en los nombres de las calles. Y si te gusta el fútbol, en Trasmoz tienes una dedicada al «Gol de Nayim». Todo un homenaje a este jugador del Real Zaragoza que nos recuerda la final de la Recopa de 1995.

Antes de marcharte te recomiendo que des un paseo hasta el antiguo lavadero de Trasmoz, donde hay un bonito mural realizado por la artista Edurne Cacho.

Es un camino que invita a la calma y te regala una perspectiva muy diferente del castillo y de las cumbres del Moncayo, cuyas nieves parecen estar al alcance de la mano.

La señal que indica el camino al lavadero está justo enfrente del parking y a paso de niño no te costará llegar ni diez minutos.

Como habrás visto hay mucho que hacer en Trasmoz y muchos detalles en los que fijarte que te dan pie a hablar de diferentes temas con tus hij@s. Leyendas, historia, literatura, naturaleza, arte, tradiciones y costumbres de un pasado no tan lejano…

Y también hay una quesería donde puedes comprar un queso buenísimo, así que Trasmoz es un destino para todos los gustos.

Más información sobre Trasmoz aquí.

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Hay muchas maneras de viajar, y si conocer la mía sirve para animarte a descubrir el mundo con tus hij@s, me daré por satisfecha. ¡Gracias por leer Postales para Mamá y por compartir en las redes sociales!

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